
El derecho al saneamiento básico es un derecho humano fundamental reconocido por las Naciones Unidas y garantizado por la Constitución de muchos países. Consiste en el acceso a infraestructuras, instalaciones y servicios necesarios para garantizar una vida digna y saludable, en particular el acceso a agua potable y a un sistema de alcantarillado.
El acceso a servicios de saneamiento básico es esencial para la salud, la dignidad y la seguridad de las personas. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), aproximadamente 2.200 millones de personas en todo el mundo carecen de acceso a servicios básicos de agua potable y saneamiento. Esto resulta en enfermedades e infecciones, especialmente en niños pequeños, que pueden ser mortales.
Además, la falta de acceso al saneamiento básico tiene un impacto negativo en la calidad de vida de las personas, especialmente de las mujeres y las niñas. Para muchas mujeres y niñas en todo el mundo, la falta de instalaciones sanitarias adecuadas significa tener que hacer sus necesidades al aire libre, lo que los hace vulnerables a la violencia sexual y otras formas de violencia de género.
El derecho al saneamiento básico está protegido por diversas leyes internacionales y regionales, como la Convención Internacional sobre los Derechos Económicos, Sociales y Culturales, la Convención sobre los Derechos del Niño y la Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer.
Además, la ONU ha establecido el Objetivo de Desarrollo Sostenible número 6, que tiene como objetivo garantizar el acceso universal y equitativo al agua potable y al saneamiento para todos los seres humanos para el año 2030.
A pesar de la importancia y la protección legal del derecho al saneamiento básico, el acceso a estos servicios sigue siendo un desafío para millones de personas en todo el mundo. Esto se debe a diferentes razones, entre ellas:
Para garantizar el acceso universal al saneamiento básico, es necesario implementar medidas efectivas y sostenibles, como:
El derecho al saneamiento básico es un derecho humano fundamental que debe ser garantizado para todas las personas. Para lograr eso, es necesario que los gobiernos y la sociedad en su conjunto trabajen juntos para implementar medidas efectivas y sostenibles que garanticen el acceso universal a servicios de saneamiento básico.